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Imaginad una tarde clara y soleada de primavera, temperatura agradable y
una leve y delicada brisa. ¿Estáis situados? Puede ser que después de
haber visitado la iglesia, así como el resto del pueblo, os llame
poderosamente la atención la bolera. Con toda seguridad alguien se
preguntará; ¿Podremos jugar una partidita?

Aquí tenéis la "Bolera de las acacias", no hace falta ser muy
inteligente una vez allí para darse cuenta de la razón de este nombre,
pues pueden observarse varios de éstos árboles a la orilla izquierda de
la bolera según te dispones a tirar, o lo que es lo mismo, a la izquierda
del punto donde está tomada la foto de arriba.

Efectivamente, este árbol que le brinda sombra a la bolera es una acacia.
A sus pies, un banco, que no es el único, desde ellos, podremos observar
cómodamente grandes partidas de bolos y también algún que otro
"experimento", pues resulta bastante gracioso ver las
evoluciones de un novato al enfrentarse a sus primeras tiradas. Lo cierto
es que para mí que soy un profesional en la materia resulta más que
divertido...
¡Pero se me olvidaba lo más importante! ¡No he dicho que no es
necesario traer los bolos de casa! Junto a la bolera existe un bonito
cofre donde están guardados éstos. Acércate, coge los bolos, tres
bolas, y a disfrutar, pero por favor, cuando termines, vuelve a dejar las
cosas como las encontraste, así seguro que podremos disfrutar de ellas
por mucho tiempo y saldremos ganando todos.

Los
grandes jugadores>
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